Metodología de la
Investigación.
Modulo 3
5.1 El conocimiento
científico y la trasformación de la realidad
Existe un paralelo entre el desarrollo científico y tecnológico con la historia y la política de un país. Se
plantean 3 aspectos importantes que muestran esta relación
a)
la ciencia puede tener un método propio, pero no
puede ser independiente de los intereses de la sociedad en donde se produce esa
ciencia
b)
también es necesario un alto grado de
objetividad de la ciencia, para todas por igual, aunque es importante
identificar distintas corrientes epistemológicas dentro de las ciencias
sociales, que van a diferir en enfoques y formas de practica científica (por ej.
Las metodologías cuali y cuanti)
c)
la ciencia y la tecnología son partes de 1 solo y mismo fenómeno. La ciencia plantea la Teoría y la Tecnología plantea la Práctica. Aunque la ética y la política estarán presentes en ambos planos, con un mayor énfasis en la Tecnología (donde se ubica la práctica)
la ciencia y la tecnología son partes de 1 solo y mismo fenómeno. La ciencia plantea la Teoría y la Tecnología plantea la Práctica. Aunque la ética y la política estarán presentes en ambos planos, con un mayor énfasis en la Tecnología (donde se ubica la práctica)
Históricamente existe una postura que adhiere a la
existencia de diferentes enfoques y paradigmas científicos que a su vez serán
interpretados y recortados por cada comunidad científica para hacer ciencia. A pesar de las
discrepancias que pueda haber entre cada uno, no quita que puedan haber
diversos descubrimientos que sirvan de impulso a nuevos planteos científicos
que se orientaran a nuevas búsquedas. Todo esto estará travesado por aspectos
políticos, históricos, económicos, sociales, etc. Que moldearan las formas
concretas de practicar ciencia en una sociedad. La tecnología siempre se
subordina a la ciencia, pero no hay que disolver esta unidad.
5.2 Políticas
Científicas
La Revolución Industrial (1750) es el periodo que marca el
nacimiento de la ciencia y la tecnología como dos partes de un mismo fenómeno.
Si bien se puede hablar de una evolución histórica de esta unidad, no todos los
países tienen las mismas oportunidades y participación en el desarrollo de este
proceso.
Los PAISES CENTRALES por poseer mayores recursos (humanos,
políticos y materiales) podrán asumir un rol activo en la aplicación de
políticas científicas, y también serán positivamente significativos y fuertes
en sus resultados y beneficios en materia científica y tecnológica. Su lugar
“dominante” en el área, les permitirá subordinar a otros países que no tendrán
las mismas oportunidades que ellos. Esto nos remite a nombrar a los PAISES EN
DESARROLLO, los cuales históricamente fueron sometidos por las naciones fuertes
en materia política, económica y científica. Sus políticas científicas carecen
de autonomía, ya que el no poseer recursos ni criterios propios, deberán
adaptarse a lo que sea enviado desde los países centrales. Esto plantea un
dilema eterno que refiere a la reales necesidades de los países en desarrollo
en materia científica y tecnológica y las necesidades de los países centrales.
Nunca pueden coincidir por un tema de desigualdad entre unos y otros. Por lo
tanto la tecnología y la ciencia que se aplica en los países en desarrollo
siempre planteara un desfasaje que no contemplara las necesidades de los países
en desarrollo. Algunos científicos creen que es posible lograr una adaptación
de estas tecnologías para los países en desarrollo… pero hay muchas posiciones
encontradas que están teñidas de una mirada política. Esto es lo que se conoce
como “transferencia tecnológica”, no siempre tiene que tener este costado
negativo, también puede lograr resultados positivos atendiendo a esto último.
América Latina se caracterizo a inicios del siglo XX con la
producción de materias primas, con los efectos de la 2da guerra mundial,
incursiono tras la inversión extranjera en la región, en la industria pesada,
con una carga tecnológica importante. Pero el Estado no tuvo en esta etapa un
acompañamiento acorde a las circunstancias…
Hay mas conceptos que pueden asociarse a esto, para ello ir
a las páginas 30 a 39 del punto 5.2.
5.3 Ciencia, política
y tecnología en Argentina
Durante la primera presidencia de Yrigoyen (1916), la
investigación científica ya se desarrollaba en varias universidades, pero con
un corte cientificista (es decir, hacer ciencia solo porque si). La reforma
universitaria de 1917 reclamaba la participación estudiantil en el gobierno
universitario… esto hizo , entre otras cosas, que se replantearan formas de
hacer ciencia y la forma de enseñarla…
Bernardo Houssay (premio Nobel de fisiología 1947) creó la Asociación
para el progreso de las ciencias en 1934, dando con este organismo, la
oportunidad a muchos jóvenes que demostraran capacidad para la investigación
científica, en poder participar en ella a través de la entrega de subsidios y
becas.
El proyecto tecnológico se consolida a partir de la década
del 40. Durante el dominio peronista, en 1943 se crea la IAPI (Instituto
Argentino de Promoción del Intercambio) con esto Perón busca monopolizar la
oferta exportadora del agro. En 1946 se crea la UTN (universidad tecnológica
nacional) En 1947 se crea SOMISA (sociedad mixta siderúrgica argentina) para
fabricar caucho en nuestro país. Y también se crea IAME (industrias
aeronáuticas y mecánicas del estado) para fabricar aviones monomotor.
En 1950 se crea CNEA (comisión nacional de energía atómica)
y se ensaya sobre la producción de energía nuclear. En 1951 se prioriza la
construcción de automóviles y maquinaria agrícola.
Aun con todo esto, hubo una ruptura importante entre la
actividad científica y tecnológica. Hubo poca concordancia entre lo que se
desarrollaba y se aplicaba.
Entre 1955 y 1966 las políticas científicas fueron
referenciadas a los modelos de los países centrales, con especial énfasis en
cs. Naturales y matemáticas. La
Universidad se transformo en autónoma del Estado.
En 1958 se crea el CONICET (Centro Nacional de Investigaciones
Científicas y Tecnológicas), será el organismo oficial del desarrollo de
proyectos científicos y tecnológicos para nuestro país. Houssay será su
director desde su creación hasta 1971, año en que muere. Su labor a través del
CONICET permitió en gran manera, una democratización de la actividad científica
nunca antes lograda.
También en este periodo se crean el INTA (instituto nacional
de tecnología agraria) y el INTI (instituto nacional de tecnología industrial)
Los gobiernos militares de facto de 1966 y 1976
intervinieron y perjudicaron profundamente la práctica científica y académica
en universidades y el CONICET mismo, los presupuestos para educación y
desarrollo científico-tecnológico fueron deplorables.
El regreso de la democracia en 1983 inicia un periodo de
apertura y reconstrucción de las universidades públicas y el desarrollo
científico argentinos. Esto permitió que la labor científica se transformara en
una profesión que respondería a una planificación racional de la actividad
científica acorde a las necesidades de la sociedad y su población.